16 septiembre 2006

Cumplir 30 me está trayendo más cosas buenas de las que esperaba, sonrisas y lágrimas de emoción con amigos, nuevos conocidos,mi familia, descubrimientos de café, y esas sorpresas de última hora que te trae la vida, como el trabajo casi soñado, la caricia no esperada, el abrazo de lo olvidamos todo y así lo sellamos. También algún disgusto no esperado y ni entendido, pero entro en una fase de mi vida en la que no quiero enfadarme, ni pelearme, ni llorar de pena. No sé si es que ya se me acabaron, o se fueron con la veintena. O quizá la lluvia de estos días se ha llevado esa melancolía que alguna seitona me ha dicho que desprendo, y que volverá cuando vuelva el sol. Lo descubriremos con el tiempo, supongo.
Por ahora, sólo me apetece levantarme por la mañana, coger aire bien fuerte y compartir con vosotros todos mis momentos, los buenos y los malos, que alguno vendrá -ese que no llega y amenaza siempre-. Hoy voy a celebrar todo esto con los que más quiero, al menos a los que tengo más cerca -ay, mi Betty, que lejos anda-. Y los que no podáis compartirlo, esperad a ver las fotos, que llegan pronto. Os quiero a todos...y ahora vuelvo a mis clases de los sábados, que la rutina manda. Cheerio.
Play...con nube cerebral prestada...y plagiando a Pastora, pisando el suelo porque la fuerza de la gravedad existe.

1 comentario:

SEITONAS dijo...

Deja la nube cerebral y pisa fuerte...
Dreams