08 febrero 2006

A QUIEN SE ATREVA A LEER UN PEDACITO DE INDIGNACIÓN
Ayer escuchaba una sección del programa de Mª Teresa Campos, llamada "uno de dos". En ella, dos de sus habituales tertulianos, Isabel San Sebastián y Arturo González, hablaban y discutían sobre el asunto de las caricaturas de Mahoma en el periódico danés. No es que me tome en serio normalmente este tipo de intervenciones, en estos aspectos suelo tener mis criterios bien claros. Pero creo que no todo el mundo es como yo y que la gente se deja influenciar bastante por lo que ve en la tele. La sra. San Sebastián hizo una afirmación categórica que me hizo parar la aspiradora. "Si los musulmanes no están de acuerdo con nuestras normas y nuestra cultura, que se vuelvan a su mundo". Para rematarlo, una señora dijo que si ella se tenía que cubrir la cabeza para entrar en una mezquita, ellos, los musulmanes, cuando entraron a la catedral de Barcelona a exigir una regulación de papeles, debieron mostrar respeto. De acuerdo, hay que mostrar respeto, pero todos con todos, y no esa doble moral que se nos da tan bien a los "occidentales" de tú me respetas y yo hago lo que quiero luego. Supongo que esa señora ha vivido también la época en la que a las iglesias católicas había que llevar velo. De hecho, este verano no pudimos enseñarle la catedral a una amiga italiana porque íbamos en camiseta de tirantes y se nos veían los hombros. Me parece bien, son normas de respeto que no comparto, pero acato. Como no quise pagar para que me alquilaran un pañuelo, me fui y santas pascuas. Quizá las formas no eran las precisas, pero habría que recordarle a esta señora que los "okupas" de la catedral exigian no papeles, que también, sino ser considerados personas, con todos los derechos con los que se llenan la boca tertulianos de todas las condiciones estos días. Queremos que nos saquen las castañas del fuego hasta que nos dejen de servir, entonces que se metan donde no nos molesten a la vista, donde no nos sea incómoda su presencia. A veces me da pena de mi propia sociedad, de los comentarios que oigo a gente incluso a la que quiero, que no sé como llega a esas conclusiones después incluso de que han dormido en la calle, en países extranjeros, robando leche y pan para llevarse algo a la boca. Y me encantaría poder decirle a la sra. San Sebastián que para muchos musulmanes, éste es su mundo. El mejor amigo que me traje de England, Naz, es musulmán, y no me lo imagino en otro sitio viviendo más que en su país, el que le vio nacer, que es Inglaterra. Seguro que en su situación hay muchísima gente. Por esa regla de tres, ¿deberían mis padres volver al lugar donde nacieron si estuvieran en desacuerdo con opiniones catalanas? ¿y yo, debería irme también? No se puede justificar la violencia ni la muerte de estos días por el motivo de las caricaturas. Pero la libertad de expresión no puede ser amparo de otras barbaridades, como el comentario de la periodista. Esta es mi opinión y habrá otras. No quiero decir que la mía es la verdad, no existen verdades absolutas. Aunque muchos no lo crean, ésos que se creen en su posesión. Como decía Gidé, "Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado". Play.

1 comentario:

SEITONAS dijo...

Mi intención era hacer un comentario sobre el texto...
Pastora