22 abril 2006

Estos días que he estado saliendo a caminar con mis progenitores por "el vallès natural", es decir, por lo que nos queda de verde en la comarca, he recordado los versos de Pere Quart, poeta de Sabadell, versos que me acompañaban en momentos nostálgicos de mi pueblo en tierras extranjeras. Y si no os creeis que quedan pinos en el vallès, lo acompaño de pruebas gráficas. Play.

CORRANDES D’EXILI per Joan Oliver, Pere Quart.

Una nit de lluna plena
tramuntàrem la carena,
lentament, sense dir re…
Si la lluna feia el ple
també el feu la nostra pena.

L’estimada m’acompanya
de pell bruna i aire greu
(com una Mare de Déu
que han trobat a la muntanya).

Perquè ens perdoni la guerra,
que l’ensagna, que l’esguerra,
abans de passar la ratlla,
m’ajec i beso la terra
i l’acarono amb l’espatlla.

A Catalunya deixí
el dia de ma partida
mitja vida condormida;
l’altra meitat vingué amb mi
per no deixar-me sens vida.

Avui en terres de França
i demà més lluny potser,
no em moriré d’enyorança
ans d’enyorança viuré.

En ma terra del Vallès
tres turons fan una serra,
quatre pins un bosc espès,
cinc quarteres massa terra.
“Com el Vallès no hi ha res”.

Que els pins cenyeixin la cala,
l’ermita dalt del pujol;
i a la platja un tenderol
que bategui com una ala.

Una esperança desfeta,
una recança infinita.
I una pàtria tan petita
que la somio sencera.

Roissy-en-Brie, abril 1939

1 comentario:

SEITONAS dijo...

Por supuestísimo que hay árboles en el vallés y bosque si quieres. Cuando era pequeña solía ir muy a menudo con mis tios(los guapos,jajaja)
a Can Coll y Can Catà (Cerdanyola) en la serralada de Collserola . Se conocen todas las rutas habidas y por haber de la zona ya que se criaron allí. Mis abuelos vinieron de Valencia a Cerdanyola porque mi abuelo iba a trabajar como masover en una casona del pueblo. Mi padre tenía 4 añitos(1958). Una vez aquí se enteró que el hombre para el que tenía que trabajar era más franquista que Franco y no quiso, le dijeron de una casucha sin agua, luz, na de na, en la montaña de Montflorit (Cerdanyola) donde no vivía nadie y la OKUPARON. Iba a ser hasta encontrar algo mejor, pero sufrieron en ella la gran riada del 62 y la gran nevada al año siguiente. La casa aguantó pero se apuntaron a los pisos que hicieron para los damnificados (93.000 pts). Total que tanto mis padres como mis tíos, después de 14 años viviendo en la montaña de Cerdanyola, se la conocen como la palma de la mano. Y si no nos la cargamos...por muchos años más.
Pastora.